La razón blindada

Ella (Maite Velo) y él (Daniel Begino) son presos políticos. Presionados por las circunstancias emocionales y físicas, se juntan cada domingo al atardecer para “escapar” de esas cuatro paredes que los encierran. Allí necesitarán contarse una historia que los salve, y por eso recurrirán a Don Quijote y Sancho Panza. Cuatro paredes donde el dolor más extremo pueda ser mitigado por el acto de imaginar otra realidad, que les ayude a sobrevivir.
La obra, poéticamente muy bella, está basada en la experiencia de Chicho Vargas (artista teatral, hermano de Aristides, autor de la pieza), y la de sus compañeros detenidos en la cárcel de Rawson, durante la última dictadura cívico-militar. Ellos, allí, se contaban historias para resistir el horror. La ficción no nace en la ficción.
En ese juego de palabras y estados, los objetos también son importantes, y en su estar se resignifican. Los actores saben asumir el riesgo que el texto requiere, bien corporales y versátiles. Sus cuerpos luchando contra ellos mismos. Florencia Suárez Bignoli, directora de la obra, tiene un norte claro con lo que se propone. Sabe sobre una dirección y una puesta cuidada. A ella le gusta hablar de temas políticos y sociales, que conmuevan al público, y así bien lo logra.
Esta versión de “La razón blindada”, reestreno de otra hecha en 2013, se actualiza, se vuelve necesaria, interpela también desde otro lado. Es bienvenida. Y a la gorra.
“Si usted existe, yo existo, si usted desaparece, yo desaparezco”, le confiesa el Quijote a Sancho, y esa frase es la bandera de “La razón blindada” para hablar de libertad y la memoria.

Ficha técnica:
Actores: Maite Velo y Daniel Begino.
Dramaturgia: Arístides Vargas.
Adaptación: Florencia Suárez Bignoli.
Dirección: Florencia Suárez Bignoli

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